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MIEDO y CORAJE

MIEDO Y CORAJE

El miedo es una sensación, y no necesariamente real. No es algo objetivo sino todo lo contrario; es subjetivo, está en nuestra mente. Los peligros sí son reales. Peligros para la integridad física, para la salud, si es que pillamos un coronavirus y se nos complica, u otros peligros: a experimentar dolor, sea corporal, por rechazo, por soledad… A esos peligros, sí parece lógico tenerles respeto, y hasta algo de miedo.

La vida no es perfecta ni idílica; para nadie lo es. Lo malo es que el miedo no nos deja vivir con plenitud, ni disfrutar de esta “experiencia” vital sobrevenida y llena de incógnitas. Las personas temerosas viven agazapadas, escondidas, preocupadas, siempre en estado de alerta, pendientes de qué peligro será el siguiente del que tienen que escapar. Las incógnitas les preocupan, les paralizan, y desazonan por ello notablemente sus vidas.

El miedo es una sensación desagradable que nace al percibir un peligro presente, uno surgido del pasado y uno que vendrá, o no…, en el futuro.  Para algunos el miedo es una conducta aprendida, puede que de padres o tutores temerosos o a raíz de traumas infantiles o impactantes.  Es posible. Somos también víctimas de los medios de comunicación, de su sensacionalismo y su catastrofismo comercial. Con todo esto, huimos por doquier. Hay que ponerse a salvo de tantos y tantos peligros que nos acechan. ¡Lo primero, es sobrevivir!

En estos tiempos, acelerados, inciertos, llenos de retos y novedades, es habitual que muchos de nuestros miedos sean “disfuncionales”, a algo que percibimos como un peligro real, cuando en realidad es imaginado. Este mundo, y sus interminables peligros, nos empequeñecen. Caemos en la angustia o el pánico de enfrentarnos a lo nuevo, a lo incierto, a lo que viene… Y como somos muy dados a pensar que va a ocurrir algo malo, no nos atrevemos a ser felices; nos hemos vuelto asustones y cobardes. Así vivimos más, pero, para qué, ¿solo por alargar un capítulo aburrido e insulso? ¿Es eso lo mejor?    

¡Nos hace falta una buena dosis de valor, de coraje, de osadía! ¡Esto, sí puede que sea vivir!

Hay que enfrentarse a aquello que nos “parece” peligroso, sin perder la cabeza, pero de frente. No hay que negar los peligros. No podemos dejarnos vencer por el miedo, por la inseguridad. No se trata de perecer en el peligro, se trata de caminar junto a él, junto a ese conocido inseparable que siempre estará ahí.  Sí, con precauciones, cómo no, pero sin dejar que el miedo secuestre nuestras vidas. Cuanto menos nos afecte, mejor.

Todos cometemos errores, todos nos caemos. ¿Y qué? Los golpes son eso, lecciones de un mal cálculo, un mal paso, pero que no deberían dejarnos postrados ni inválidos, ni sin ganas de caminar. Hay muchos miedos: al compromiso, a lo desconocido, al fracaso, a la soledad y, sin duda, a la muerte. ¿Y qué? ¿Ahora nos vamos a asustar de los retos que nos plantea la vida? También tiene oportunidades y momentos deliciosos. ¿Nos vamos a asustar de que la vida es finita y se acaba? ¡Ni hablar! Voy a vivir, a llegar al final, “esté donde esté”, habiendo llenado la mochila de sensaciones, de miedos y alegrías, de fantasmas derrotados y de fantasmas compañeros, de todo; ¡todo me vale! Cuando mire a mi libro, ese que escribimos con cada minuto de aire respirado, solo quiero decir una o dos cosas: “LO INTENTÉ, lo mejor que pude», y le puse coraje, ¿qué menos?

Espero que ahora lo sientas: una llamita de osadía, de “ganas” de pelear y de tomar las riendas de nuestras vidas, caminando, valientes, un poco a pecho descubierto, asumiendo que hay peligros y riesgos, que son otro aliciente de la vida, pero que buscaremos un sendero interesante, y si puede ser seguro, para avanzar. Parece lo mejor.

La vida es así. Riesgo, peligros, pasión, aventura, miedos, coraje y osadía, un yin y un yang… Usa la cabeza, pero no te dejes atrás nada, y menos tus ganas de vivir. Ah, y desconfía de quienes te asustan y asustan sin parar. Igual les interesa que no te muevas y que seas dócil porque así aplacan sus miedos. ¡Vive!

Como decía Freddie Mercury, un valiente, un loco, un atrevido, por qué no, un ejemplo en este caso: THE SHOW MUST GO ON

https://www.youtube.com/watch?v=t99KH0TR-J4

Ánimo, todos podemos, ¡tú también!

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