Prostitución

Putas, escorts y prostitutos o gigolós

La prostitución se define como la práctica de relaciones sexuales a cambio de dinero o similar. Con esto nada más, se nos hace la lista interminable… Es el mejor desquite de una puta: ¿qué mujer no se ha casado ponderando antes los medios económicos de su pareja? Y viceversa, también… Pero esta discusiñon es otra historia.

Las prostitutas, las «putas» han estado siempre tan solicitadas como denostadas. Han vivido juzgadas y aplastadas por el estigma social, uno que las dibujaba como golfas, sucías, enfermas o drogadictas, inmorales, y viciosas. Quizás demasiada losa, cuando los demandantes de sus servicios han sido hombres de «todas» las clases sociales. Por atender a todos, criticadas por los hombres, por atender a esposos o pretendientes, criticadas por ellas, sus parejas. Nadie las quería, pero muchos, a escondidas , han facilitado que se hayan perpetuado siglo tras siglo.

Servicios sexuales, puntuales, ocasionales, a cambio de dinero. No hay amor, solo una transacción económica. Ellas dan su cuerpo y exhiben sus artes amatorias y ellos pagan, se desahogan o se liberan del yugo de su deseo sexual.

En la sociedad moderna, donde todo también se vende, a los servicios sexuales había que darles un aire nuevo, más limpio, más refinado, más selecto y cercano. Hoy día hay libertad desobra, y la moral tradicional apenas convence ni nos limita. Ellas siguen vendiendo sus servicios, ofreciendo más nivel y más calidad: cuerpos esculpidos, locales de lujo, ambientes agradables, extras como masajes profesionales, etc, etc. Y ellos, a escondidas por no molestar, siguen pagándo tales servicios al precio que sus carteras les permiten. Son las «escorts» o «chicas de compañía» con amplias cualidades para todo: para opinar y comportarse en cualquier situación social, y para desplegar sus artes amatorias a la medida del más exigente cliente (lo que sería un putero, si queremos repartir estigmas).

Por tanto, desde una visión simple, y siempre al margen de la explotación sexual o la trata de personas, tenemos putas y escorts. La diferencia, insisto, solo considerando a quienes ejercen libre y voluntariamente, es  a veces la duración de la realción, pero sobre todo, la calidad y la variedad de sus servicios, lo que sería su más o menos «profesionalidad«.  El dinero, que todo lo mide, no pagaría otra cosa.

El mundo avanza. Y ellas también demandan. No solo son libres para ejercer, también lo son para demandar. Muchas tienen cartera de sobra; solo les queda superar los prejuicios y en vez de meter un billete en el slip de un estríper, negociar un rato de cama. No todas creen ya en los cuentos rosas. Si llegan bien, pero entre tanto…

Los protitutos o gigolós (en Italia) o «jinetero» en Cuba,  igual que ellas, quieren ganar dinero. Dinero rápido, que no fácil. ¡Nunca es fácil!, pero hay…, y cada vez más. Ellos ofrecen cuerpos esculpidos a base de sentadillas y esfuerzos, formación, habilidades sexuales, y van a tener que dar, o simular a la perfeccción, como ellas, afecto, placer y deseo.

Como siempre, solo unas pinceladas. Si quieres saber más te dejamos estos enlaces:

https://psicologiaymente.com/sexologia/que-es-escort

Esta página de escorts de Mallorca también lo explica:

https://www.bestescortmallorca.com/hay-diferencias-entre-putas-prostitutas-o-escorts/

 

 

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