Literatura

La moral al escribir de sexo

libro rojo en cama

La moral en la literatura establece, como en casi todos los ámbitos, los límites donde nos podemos mover. La moral, o sea, las costumbres y normas «buenas» para el comportamiento de las personas, tienen un largo recorrido. Han cambiado a lo largo de los siglos, con cada sociedad, cientos de veces y hasta de un extremo a otro. Los gobernantes nos las han presentado siempre como las mejores reglas para todos o como resultado inengocible del mandato divino. Además de la moral social o grupal, cada hombre/mujer tiene la suya propia: sus límites, lo que le parece bien y lo que no. El sexo no iba a ser menos.

No siempre que se escribe se está de acuerdo con la moral de los personajes. Es muy obvio si miramos a Jack el destripador, pero surgen más dudas al topar con figuras cuya sexualidad se aleja de la norma, de la media, y se ubican en los extremos. Putas, prostitución, gente así, sin escrúpulos.. ¿Eso está mal, no? Así lo dicta la moral tradicional y las leyes…

No es nuevo. Cuando surgió el cristianismo, como también las otras religiones, sus seguidores fueron perseguidos como criminales. Mártires hay muhcos, por pensar diferente y por no doblegarse. No siempre la razón, la libertad o el respeto al projimo, son quienes alumbran las normas sociales y la moral. Hay intereses que impregnan todas nuestras referencias. Desde niños nos dan esas normas envueltas en el amor de nuestros mayores. Como para escapar de ellas…

El escritor solo debe contar cosas, describir sus personajes, ser generoso con ellos y darles una oportunidad para hecerse entender, para mostrarse sin miedo. Si son buenos o malos, siempre será relativo. Dependerá del cristal y del patrón, la moral, con se mida…

Escribir de sexo, esplícito, con metáforaso sin ellas, es incómodo. Dudas si molestarás la intimidad del lector y hasta si bailas con tus experiencias autobigráficas. Lo cierto es, que antes, nos hemos ducumentado bien y/o hemos buscado testimonios muy reales. Así nuestro juicio estará más respaldado.

La vida de una escort tiene muchas horas de sexo,a veces con tintes eróticos y aveces hasta pronográficos. Pero es que esasí. Para meterse en su piel, haya que asumirlo. Si ellas pasan cinco, seis o más horas de cama, el lector o lectora tiene que asumirlo, cansarse como ellas, disimular, como ellas, y a veces, quedar satifechos…

Ojalá nuestras pulsiones sexuales del subconciente, que según Freud habrían dado lugar a esta novela, sirvan para que se resuelvan las tuyas. Suerte.

Ya sabeis, que por nuestra parte, solo unas pinceladas.

Os dejo unos enlaces con los que podeis ampliar el tema:

https://medium.com/punto-y-coma/el-sexo-y-la-literatura-b228fc91eab5

https://elpais.com/cultura/2016/10/27/babelia/1477562715_786318.html

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